Nombre: Julián Antman
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Web site: www.julianantman.com.ar
Institución:
Universidad de Buenos Aires Ciencia y Técnica (UBACYT), Becario Maestría,
Proyecto: “Representaciones Sociales acerca del quehacer Profesional del
Psicólogo: El caso de las Concurrencias de Salud Mental de la Ciudad Autónoma
de Bs. As.”, Director: Dr. Héctor Scaglia.
El objetivo de este trabajo es exponer parte de las elaboraciones
preliminares del Proyecto de Investigación “Representaciones Sociales acerca
del quehacer Profesional del Psicólogo: El caso de las Concurrencias de Salud
Mental de la Ciudad Autónoma de Bs. As.”, (Beca Maestría 2002, UBACYT)[1].
La presente comunicación tiene dos objetivos:
Por un lado, el principal propósito es delinear diferentes ejes posibles
de análisis de la concurrencia y los concurrentes, acercándonos a los objetivos
primarios y secundarios de la investigación ya citada. Éstos se corresponden
con la caracterización de las Concurrencias dentro del Sistema de Salud y el
análisis del quehacer de los Concurrentes, junto con su representación del
trabajo del psicólogo.
Por el otro, en el comienzo, se propone un breve acercamiento al
problema motivador de la investigación nombrada.
El acercamiento a los dos objetivos nombrados, conllevará sucesivos
derroteros por la historia, a partir de la necesidad de explicitar los caminos
transitados en la Formación del Psicólogo y la Inserción Profesional de los
Recientes Graduados para arribar, por último, a las Concurrencias, como el
espacio que nos cita a la reflexión y problematización.
Antes de comenzar a tratar el tema que nos convoca es fundamental,
apelando como ya dijimos a la historia, puntualizar brevemente cómo se llega a
configurar la investigación en la cual se enmarca este trabajo y en qué
consiste la misma.
El eje del que partimos es la institucionalización, invisibilidad y
naturalización del trabajo ad-honorem por parte del psicólogo y, lógicamente,
las consecuencias de esto.
Ahora bien, la problemática concreta del trabajo ad-honorem, vale decir,
el desempeño de tareas sin una remuneración en dinero acorde con el desarrollo
de la misma, es sólo una parte del complejo rompecabezas.
A nuestro criterio, la cuestión del trabajo ad-honorem[2]
condensa un profundo debate donde se entraman diferentes elementos
constitutivos de los ámbitos inherentes al psicólogo y al campo de la Salud
Mental, estos son:
1. La Formación del psicólogo; es decir, qué tipo de profesional se
gradúa, para qué, de qué manera, etc.
2. La Sociedad. Qué necesita de ese profesional la comunidad, cómo ese Recurso
Humano va a insertarse en la población a partir de un imaginario social
fuertemente anclado en la visión del psicólogo como clínico-psicoanalista.
3. El Rol o Inserción efectiva del profesional. Vale decir ese
desfasaje, diferencia o plus que marca lo que realmente hace (cómo y dónde) el
Profesional en una comunidad dada.
4. Las leyes que rigen las prácticas. El conocimiento del marco legal en
el cual se inscriben las prácticas, las incumbencias profesionales, etc.
5. Las Agrupaciones Profesionales, Escuelas, Institutos y demás
Instituciones de pertenencia de Postgrado.
Es dable aclarar que los cinco puntos anteriores están condicionados, en
primer lugar, por el complejo y estructural determinante histórico, que
configura desde la más singular de las prácticas hasta cada uno de los pasos
políticos, ideológicos y de poder que se ponen en juego en las grandes
instituciones. A su vez, los conceptos vertidos, se enlazan con la complejidad
de los diferentes campos sociales donde se plasma la problemática que estamos
trabajando: Salud, Educación, Justicia, Trabajo.
A partir de estas consideraciones se decide explorar acerca de las
Representaciones del Quehacer Profesional del Psicólogo Graduado inserto en las
Concurrencias (RSCQP)[3].
En particular se elige las concurrencias para observar como se plasma,
en este característico y requerido espacio (donde la cuestión del trabajo
ad-honorem está legalizada desde el sistema mismo), la representación clínica
hegemónica ya indagada en Ingresantes y Estudiantes de la Carrera de Psicología
de la UBA.
Para indagar la Historia de las Concurrencias en Salud mental, es
menester retrotraernos a los comienzos de las inserciones profesionales y, con
ello, a la creación de la Carrera de Psicología y la Formación de los
Psicólogos.
No es nuestro interés extendernos pormenorizadamente en estos aspectos,
pero sí es necesario comprender que la configuración de las actuales
inserciones profesionales (y muy especialmente las Concurrencias) están, en
gran parte, determinadas por la historia de las prácticas de los psicólogos en
el devenir de la profesionalización de la Psicología.
Todos los autores coinciden[5]
que, en la reciente creada Carrera de Psicología de la Universidad de Buenos Aires,
en 1957 (recordemos que la primera Carrera de Psicología se creó en Rosario en
1955), hay una fuerte impronta de la orientación clínica: “Entre las
orientaciones profesionales, la clínica se impuso rápidamente, pasando a ser la
más demandada por los alumnos [...] En la Argentina, este predominio vino de la
mano de una rápida expansión del Psicoanálisis, que a mediados de la década del
60 se instaló como matriz teórica fundamental, sobre todo en las carreras de
Buenos Aires, Rosario y La Plata.” (Courel y Talak, 2001: 33).
Entendiendo el espacio de las prácticas
profesionales de los recientes graduados como una bisagra, como un lugar
fundante en el presente que se articula con un pasado (la formación) y un
futuro más o menos lejano, complejo y por construir representado por la
identidad profesional, podemos analizar las primeras prácticas como un
articulador histórico que nos permite comprender de manera más acabada la
configuración actual de las inserciones profesionales.
Observamos que las primeras camadas de
psicólogos graduados estaban inmersos en la constitución y construcción del
campo, pero esto no era sin obstáculos: “Los psicólogos se integraron
progresivamente en los Servicios de Psicopatología y Salud Mental en calidad de
‘aprendices’ y de investigadores por un lado y por el otro, ofreciendo una
serie de competencias ligadas a la evaluación y al diagnóstico de la
personalidad que les permitieron incorporarse al terreno de las psicoterapias
de manera gradual y más o menos controvertida según los ámbitos de inserción
[...] Las entrevistas a los primeros graduados de la carrera de Psicología en
la UBA dan cuenta de la inserción temprana de los primeros graduados en tareas
clínicas en ámbitos públicos –en general de manera
gratuita- y en ámbitos privados a
partir de la derivación de pacientes por los mismos psicoanalistas”. (Borinsky, 2002: 7. El subrayado es nuestro).
Si bien primaba el accionar clínico y la
inserción hospitalaria, observamos que el interés por “lo social”, en sentido
amplio, era parte intrínseca de las inserciones profesionales hasta los
primeros años de los 70. El historiador Hugo Vezzetti resume lo dicho: “Esa
extensión inicial del psicoanálisis (la creciente intersección con discursos de
las ciencias sociales, la penetración en la carrera de Psicología de la UBA y
la inclusión "integradora" en zonas del dispositivo hospitalario) se
caracterizaba por una notoria vocación pública en la definición de los
problemas y las estrategias de intervención” (Vezzetti, 1998).
Un apartado imprescindible para pensar los
primeros trabajos de los psicólogos en sus comienzos y su relación con la
inserción profesional actual (sobre todo en las Concurrencias), está dado por
un dato que se desprende de las investigaciones de Litvinoff y Gomel (1975) y da
cuenta de los grados de satisfacción con la tarea y en relación con lo
económico.
En el primer caso, el 83% de los psicólogos
dicen estar satisfechos con la tarea, mientras que el porcentaje de los
satisfechos económicamente suman 48%. Con esta referencia, se puede comenzar a
indagar una hipótesis posible de trabajo: Existiría una preferencia a
desempeñarse en el Área clínica trabajando ad-honorem, que actuar en otras
áreas profesionales como psicólogo, de manera rentada.
Una lectura de la cantidad de inscriptos en
la Concurrencias, la hegemonía de la clínica, la inserción por parte de jóvenes
profesionales en instituciones asistenciales privadas psicoanalíticas y las
conclusiones preliminares de las entrevistas a los concurrentes, darían cuenta
de la posibilidad de continuar avanzando en la exploración de la inferencia
antedicha.
La rica historia de inserciones y aperturas
al ámbito público, se quiebra de manera definitiva con la dictadura militar del
76. Los Servicios de Psicopatología son devastados y la Facultad de Psicología
es intervenida.
Los tiempos de la dictadura representan el
abroquelamiento en lo privado y la necesidad de resguardarse del afuera, se
plasma de manera palmaria en la multiplicación de los grupos de estudio
psicoanalíticos (García, 1983).
En esta época, el Decreto N° 1499/977,
publicado el 6 de mayo de 1977 en el Boletín Municipal N° 15.513, establece
“el sistema de concurrencia honoraria a los hospitales municipales para los
profesionales del arte de curar, médicos, bioquímicos y odontólogos en el
carácter de perfeccionamiento de postgrado de sus respectivas carreras
universitarias”.
Si bien están excluidos los psicólogos en
esta descripción, el decreto puede considerarse sin duda el primer antecedente
de lo que serán las “Concurrencias del Equipo de Salud” nueve años después.
Pasada la dictadura y luego de 24 años de
pelear por un título habilitante para practicar la psicoterapia, de la mano de
la Ley de Ejercicio Profesional de 1985, el psicólogo es habilitado legalmente
para “ejercer el arte de curar”.
Pero deberá esperar todavía un año más para
que, llegada la Resolución 45/986, se legalicen finalmente las Concurrencias, y
con ello cobre formalidad una situación que, de hecho, venía ocurriendo en los
Servicios de Psicopatología desde hacía ya varios años.
El artículo N° 2 de la Resolución nombrada
explicita: “las concurrencias del Equipo de Salud constituyen un
sistema honorario de capacitación profesional de postgrado a tiempo parcial
desarrolladas bajo condiciones de programación y supervisión y con el objetivo
de formar en el ámbito intra y extrahospitalario profesionales capacitados en
beneficio de la comunidad”. En el próximo apartado consideraremos algunos
puntos de este párrafo.
Entonces, si hasta ese momento, los
psicólogos ejercían la profesión clandestinamente y sin cobrar, pero a partir
de una creencia de apertura pública y social, ahora lo comienzan a hacer
legalmente, ad-honorem y en pos de una formación oficial de postgrado que, lentamente,
comienza a sostener la Atención en Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires.
Queda claro que es fundamental indagar y
observar los determinantes contextuales. Los primeros psicólogos trabajaban
gratis porque estaban configurando un nuevo campo, todo estaba por hacerse. Los
“segundos”, los que salen a la luz con la democracia, luego de varios años de
clandestinidad, inician una nueva oleada de apertura pero, definitivamente
desde otro lugar; las marcas de la dictadura, los años de secretos grupos de estudio,
los exilios de las figuras del pasado reciente, entre otros condicionantes[6],
conforman otra Salud Mental que determinará una particular configuración de las
relaciones Psicología-Psicoanálisis-Hospital-Formación-Comunidad.
Sobre este distintivo reordenamiento de
fuerzas es que se instala la Concurrencia en Salud Mental.
En la actualidad hay más de 1300 psicólogos
Concurrentes desempeñándose en los diferentes ámbitos hospitalarios de la
Ciudad de Bueno Aires (Centros de Salud, Áreas programáticas, Hospitales
Monovalentes y de Agudos).[8]
Hasta el momento, a partir de análisis
preliminares de orden cualitativo de entrevistas con concurrentes ingresantes,
de cuarto y de quinto año, podemos aproximarnos a algunos ejes de exploración:
1. Prácticamente todos los psicólogos y
psicólogas entrevistados, desean hacer o están haciendo la concurrencia por
formación, experiencia, contactos; como una forma de insertarse laboralmente,
para aprender o atender pacientes. En menor medida se nombra la posibilidad de
supervisión y participación en ateneos.
2. Casi el 80% de los futuros concurrentes
refiere no creer poder o no querer terminar los cinco años que demanda la
concurrencia. En el caso de la entrevistada de quinto año manifiesta estar muy
contenta con el espacio y desearía continuarlo.
3. El eje “trabajo ad-honorem” cuenta con
dos polos claramente definidos: Por un lado se ubican los que tienen clarísimo
su objetivo: “Lo que yo quiero hacer, y por lo cual no agarraría otro cargo
que no sea eso es clínica, a mi siempre me intereso el Psicoanálisis de
adultos, no me voy a meter en familia, en niños ni nada por el estilo, voy a
hacer así, adultos, clínica por eso me interesa muchísimo el Ameghino; que es
un centro de Salud mental, no un hospital general, con una posición
psicoanalítica bastante lacaniana, conocido por eso, ahí quiero ir yo”. Por
el otro, grandes críticas “Me jode, me jode mucho, me jode mucho digamos, a
partir de que das el examen y comienza todo el proceso de averiguar puntaje,
ranking, apelaciones, venir a... es todo un proceso de bronca, para alguien que
se preparó”, “Jode muchísimo, porque habiendo ñoquis que por rascarse
los pies digamos, cobren guita y que seamos nosotros mas de 300 concurrentes laburando
gratis en algo que se necesita cuando hablamos de salud me parece nefasto...”.
Entre estos dos extremos, existen diversas
posiciones que aparecen ligadas al tema de lo laboral vs. formación (“uno va a
aprender, no va a trabajar y es como hacer un postgrado gratis”), Rol del Estado (“el Estado nos
dio la posibilidad de cursar la carrera ad-honorem [...] entonces [...] es como
retribuir en cierta forma lo que uno usó”
o “Me parece una explotación por parte del estado y un abuso”), posibles “propuestas” (“por lo menos
que te tiren algo para los viáticos”), etc.
5. Al ser supuestamente una formación para
el psicólogo, surge una contradicción en las entrevistas realizadas en relación
con el beneficio de la Concurrencia. Frente al “¿A quién le sirve la concurrencia?”,
llama la atención en las respuestas, que la comunidad (recordar la ley) queda
en tercer lugar detrás del Sistema de Salud (o el Estado) y el concurrente.
Teniendo en cuenta que casi la totalidad de los Psicólogos que se forman en la
Concurrencia pasan luego a desempeñarse en el sector privado (y en una muy
escasa proporción a prepagas u Obras Sociales): ¿Cómo se considera la
asistencia o el beneficio para la comunidad?
6. En relación con los concurrentes y los
vínculos entre ellos, llama la atención la visualización crítica frente al
espacio de la Concurrencia que se repite en numerosas entrevistas y se resume
en “si nadie labura gratis, no sé... o no habría ningún Servicio...”. Esto es
llamativo porque, al mismo tiempo, se reconoce una dificultad para juntarse “con
otros”.
7. Por último se observa, condensadas en dos
citas, una preocupación de los Concurrentes respecto al futuro: “lo que me
inquieta más que nada es después de la Concurrencia qué, porque no veo
inserción...”, “Ahora la perspectiva es a la mañana dar la Concurrencia
y a la tarde Mc Donals, Telemarketer, lo que sea...”
8. Para terminar esta breve y preliminar
caracterización de los Concurrentes, nos interesa destacar un hecho histórico
que pareciera ser fundante (todavía no se ha podido indagar en profundidad
sobre el tema) y se relaciona con la conformación de una Comisión de
Concurrentes Interhospitalarias a partir de la obligatoriedad de utilizar un
seguro de mala praxis. En relación con el tema, los concurrentes ingresantes refieren
no saber bien de que se trata; en el caso de los profesionales consultados de
cuarto y quinto año, las versiones son particulares y contradictorias.
En relación con esto y frente a la poca
producción escrita vinculada con estas temáticas, decidimos transcribir parte
de un texto de Claudia Griffa donde se hace una reseña general de las IV
Jornadas de Concurrentes de Psicología y III Jornadas de Concurrentes de
Psicopedagogía de Hospitales de GCBA realizadas en el 2001 en el Hospital
Infanto Juvenil “Dra. Carolina Tobar García”.
“Debido a que hace a marcas singulares de
estas Jornadas y a los avatares de la práctica de cada día de los Concurrentes,
me parece pertinente destacar alguno de los puntos importantes del informe que
realizo la Comisión Interhospitalaria y que nace a partir del rechazo a la
Resolución 1231 y al Decreto 2310 que la pone en vigencia y que nos obligaría a
los concurrentes a contratar un seguro de mala praxis a favor de la ciudad.
[...] En este texto se destaca la importancia de los profesionales
Concurrentes y Becarios que son sostén del Sistema de Salud. Los programas de
concurrencia y becas hacen al interés de la Salud Publica ya que representan el
medio de formación permanente de los planteles profesionales y brindan personal
habilitado por sus estudio de grado y su matricula para cubrir las vacantes de
los sistemas de concurso.” (Griffa, 2002).
Griffa cita el trabajo presentado por una Concurrente y grafica parte de
lo expresado aquí: “Al comparar ambas definiciones (de las Concurrencias
y las Residencias), surge una diferencia que deseamos destacar. La actividad
asistencial si bien no se excluye explícitamente, se omite en la definición del
sistema de concurrencias [...] ¿Por qué se omite el reconocimiento del
ejercicio de la asistencia que realizan los Concurrentes? Si se los considera
solo en proceso de formación ¿Por qué deberían pagar un seguro de mala praxis?,
¿No es acaso una contradicción? Contradicción que indicaría el conocimiento del
trabajo que los profesionales ad-honorem realizamos sino que además revelaría
la intención política de no pagar por este desempeño” (Griffa, 2002).
Se puede advertir a lo largo de lo expuesto la complejidad del tema que
se está abordando. Los psicólogos concurrentes parecieran convivir en un
universo de múltiples contradicciones internas, ligadas con el rol profesional,
el Estado, el pago, la formación, la salida laboral, la identidad... la
propuesta es continuar indagando este espacio para lograr aproximarse a un mejor
discernimiento de estas contradicciones y, seguramente, de las muchas otras que
aparecerán en este problemático y apasionante “mundo” llamado Concurrencia.
Borinsky, M.
(2002): “Las primeras estrategias de inserción
profesional de los psicólogos”, IX Jornadas de Investigación de la Facultad de
Psicología, 29 y 39 de agosto de 2002, Facultad de Psicología, Buenos Aires.
Courel, R. y Talak, A. M. (2001): “La formación académica y
profesional del Psicólogo en Argentina” en Toro, J. P. y Villegas,
J. F.: Problemas Centrales para la Formación Académica y el Entrenamiento
Profesional del Psicólogo en las Américas, Vol. I, Sociedad Interamericana de
Psicología, JVE Editores, Buenos Aires.
Digesto Municipal de la Ciudad de
Buenos Aires (2002): “Resolución SSP y MA N° 45/986”, Boletín
Municipal 17.763, Publicada 15/4/1986, Buenos Aires. La copia del Digesto
Municipal de la Ciudad de Buenos Aires utilizada para la presente investigación
se obtuvo en la Dirección de Capacitación y Desarrollo, Secretaría de Salud,
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires cita en el Hospital Rivadavia.
Dirección de Capacitación y
Desarrollo (DIRCAP) (2002): “Datos estadísticos relativos al
examen de Residencia y Concurrencia”, [On Line], Secretaría de Salud del
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Disponible en www.dircap.org.ar,
consultado entre los meses de febrero y junio de 2002.
Giorgi, M. J. y Maggiani, A.
Comps. (2000): “Ingreso a Residencias y Concurrencias 2001”,
Cuadernillo informativo, Dirección de capacitación, Secretaría de Salud,
Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Gosende, E. (1993):
“Estudio de las estrategias de inserción profesional de los Psicólogos de la
Universidad de Buenos Aires durante el primer año posterior a su egreso”, Beca
de Estudiante UBACYT, Dirección de Investigaciones, Facultad de Psicología,
UBA, Buenos Aires. La copia de este trabajo utilizada para la presente
investigación se obtuvo en la Biblioteca de la Facultad de Psicología de la
Universidad de Buenos Aires.
Griffa, C. (2002):
“Reseña General de las IV Jornadas de Concurrentes de Psicología de Hospitales
de GCBA”, [On Line], Psicomundo, Buenos Aires, Disponible en http://www.psiconet.com, consultado el 22 de
agosto de 2002.
Harari,
R. y Musso, E. (1970): “El psicólogo clínico en la
Argentina”, en Revista Argentina de Psicología, Año I, N° 4, Editorial
Galerna, Buenos Aires.
Litvinoff, N. (1970):
“El psicólogo y su trabajo: Estudio preliminar”, en Revista Argentina de
Psicología, Año I, N° 4, Editorial Galerna, Buenos Aires.
Litvinoff, N. y Gomel, S.
(1975): “El psicólogo y su Profesión”, Nueva Visión, Buenos
Aires.
Scaglia, H.;
Déboli, M.; Arias, S.; Mascó, M. I.; Basilio, F. (2002): “Fuentes de la prevalencia de la Representación
Profesional Clínica en los estudiantes de Psicología”, IX Jornadas de Investigación
de la Facultad de Psicología, 29 y 39 de agosto de 2002, Facultad de
Psicología, Buenos Aires.
[1] Los primeros trabajos referidos al proyecto son: “La inserción del psicólogo recién graduado: el examen de Residencia y las representaciones del quehacer profesional” y “El trabajo ad-honorem en los psicólogos. Un acercamiento a la inserción profesional”, presentados en las IX Jornadas de Investigación de la Facultad de Psicología, 29 y 39 de agosto de 2002, Facultad de Psicología, Buenos Aires.
[2] Tanto esta última afirmación como la escueta definición dada en el párrafo precedente, lo único que pretenden es introducir sucintamente el problema y acordar minimamente en los puntos a tratar. De manera explícita no se profundiza, en este espacio, sobre si el desempeño “por el honor” es trabajo o no o si, por ejemplo, la experiencia y formación, son suficiente remuneración por el trabajo clínico.
[3] Esta investigación se enmarca en el proyecto UBACYT U012: “Prevalencia de la representación profesional clínica en los ingresantes y en los estudiantes de la carrera de Psicología”, predecesor del UBACYT AU18 (2000): “Representación del quehacer profesional del Psicólogo en estudiantes ingresantes a la Carrera de Psicología de la UBA”. Los dos proyectos tienen como director al Dr. Héctor Scaglia y se desarrollan en el Ciclo Básico Común, Departamento IV, Humanidades, Cátedra de Psicología.
[4] Para una ampliación de los conceptos aquí vertidos véase Antman, 2002 a y b.
[5] Sobre la formación del psicólogo y sus prácticas a lo largo de la historia existen numerosos trabajos, entre los cuales podemos citar Antman, 1997; Avelluto, 1984; Courel y Talak, 2001; García, 1984; Harari y Musso, 1970; Harari, 1984; Langleib,1984; Litvinoff, 1970; Litvinoff y Gomel, 1975; Malfé, 1984; Rossi y Cols, 1995; Rossi, 1997; Vezzetti Comp.,1988; Vezzetti, 1998, 1985, 1996.
[6] No es nuestra intención agotar los complejísimos factores de esta situación en el presente escrito, quedan planteados para ulteriores indagaciones.
[7] Las citas textuales de este apartado, corresponden a entrevistas realizadas en el marco de la investigación.
[8] Datos obtenidos en la DIRCAP