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FORMACIÓN, HISTORIA E INSERCIÓN PROFESIONAL AD-HONOREM DEL PSICÓLOGO: LAS CONCURRENCIAS DE SALUD MENTAL DE LA CIUDAD DE BUENOS AIRES

 

Autor: Lic. Julián ANTMAN

Institución: Becario de Investigación UBACYT, Categoría Maestría. Proyecto: “Representaciones Sociales acerca del quehacer del Psicólogo: el caso de las Concurrencias de Salud Mental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, Dpto. IV, Ciclo Básico Común, Universidad de Buenos Aires. Director Dr. Héctor Scaglia.

Palabras Clave: Inserción del psicólogo, Formación del Psicólogo, Concurrencia, Trabajo ad-honorem.

 

 

Introducción

A partir de interrogantes acerca de la formación del psicólogo en la Universidad, la historia de las prácticas de Salud Mental en la Argentina y el trabajo ad-honorem en la inserción profesional del psicólogo, se configura la investigación sobre las “Representaciones Sociales del quehacer profesional de los psicólogos: el caso de las Concurrencias de Salud Mental”.

La presente comunicación aborda conclusiones preliminares de dicho proyecto, analizando un tipo particular de inserción profesional ad-honorem y proponiendo, a partir del rastreo de investigaciones afines, un análisis filo y ontogenético de las Representaciones Sociales de los Psicólogos y la Psicología en Buenos Aires.

Con esta extrapolación de conceptos biológicos se pretende dar cuenta de la interdependencia y complejidad de las relaciones entre la formación universitaria de las primeras camadas de psicólogos y sus inserciones profesionales a través de la historia, con el recorrido de las Representaciones Sociales de un estudiante desde sus inicios en el Ciclo Básico Común hasta sus primeras inserciones como profesional de la Salud Mental.

Las fuentes primarias empleadas para este escrito son los Concurrentes de Salud Mental de la Ciudad de Buenos Aires y diferentes informantes clave. La metodología aplicada es de carácter cuali-cuantitativo, utilizando como instrumento entrevistas en Profundidad, Observación, Cuestionarios Autoadministrables y revisión bibliográfica.

 

La Concurrencia

Para la definición de la Concurrencia, actualmente rige un decreto de 1986 (45/986), ésta es: “Un sistema honorario de capacitación profesional de postgrado, a tiempo parcial desarrollado bajo condiciones de programación y supervisión y con el objetivo de formar en el ámbito intra y extrahospitalario profesionales capacitados en beneficio de la comunidad” (Giorgi y Maggiani Comps., 2000: 5). Como tal, este sistema posee múltiples dependencias y atravesamientos institucionales (ver anexo Cuadro 1).

La Concurrencia tiene como primer antecedente un decreto municipal de 1977, donde se establece “el sistema de concurrencia honoraria a los hospitales municipales para los profesionales del arte de curar, médicos, bioquímicos y odontólogos en el carácter de perfeccionamiento de postgrado de sus respectivas carreras universitarias.

Los números de la Concurrencia demuestran la importancia estructural de este sistema: el total aproximado de Concurrentes en el ámbito de la Salud Mental es de 1300 profesionales, distribuidos entre casi la totalidad de los 33 hospitales dependientes del Gobierno de la Ciudad y sus respectivos Centros de Salud.

En relación con otros profesionales del Sistema Público de la CBA, datos aproximados indican que la cantidad de psicólogos de planta para el año 1999 fue de 630 (Roca, 1999) y que los psicólogos Residentes[1] son alrededor de 110.

Entonces, de los 2040 psicólogos que aproximadamente están insertos en el Sistema Público de Salud Mental, cerca del 60% son Concurrentes; esto es, psicólogos de reciente graduación desempeñándose en el Hospital Público en forma ad-honorem (estos datos no tienen en cuenta formas más precarias de inserción hospitalaria como son los “visitantes” o “becarios”).

A la Concurrencia se ingresa a través del examen de Residencia. Este es otro punto relevante a la hora de analizar la inserción profesional.

Según las cifras oficiales[2] en los años 2002 y 2003, se inscribieron para dar el examen Múltiple choice 968 y 883 psicólogos respectivamente. Las vacantes para Residencias fueron 26 en los dos años nombrados y en el caso de las Concurrencias 302 para el 2002 y 350 para este año. Sobre la base de estos datos el porcentaje de ingresantes es, para las Residencias, de 2,6% (año 2002) y 2,9% (año 2003). En el caso de las Concurrencias, para el 2002 fue del 31% y en el 2003 del 40%.

Para completar la exposición, se destaca la alta tasa de preferencia de la Concurrencia como primer espacio de inserción profesional. A partir de una elaboración sobre los Recursos Humanos en Salud para el año 2001 (Abramzón et al., 2001), se concluye que más de las mitad de los psicólogos que se reciben en la UBA eligen dar, por lo menos una vez, el examen de Residencia (Antman, 2002).

 

Inserción profesional y formación del psicólogo: historia y devenir de una práctica hegemónica

...En su perfil confluía el altruismo de una práctica que lucía ‘honoraria’ en lo hospitalario y provechosa en la consulta privada. Esa ecuación de popularidad matutina y prestigio vespertino...

(Blas de Santos, 1997: 122).

 

 “[...] pero necesito urgente gestionar otro trabajo económico... que me rinda plata. Ahora la perspectiva es a la mañana dar la Concurrencia y a la tarde Mc Donals, Telemarketer, lo que sea...”

(Mujer, 25 años, Aspirante a Concurrente).

 

A partir de diversas investigaciones[3], se observa que la inserción profesional, el marco teórico, las diferencias de género, las representaciones sociales hegemónicas y los deseos configurados alrededor del entramado de la formación-inserción profesional del psicólogo, prácticamente no han variado en 40 años.

 

Un trabajo sobre el psicólogo y su profesión (Litvinoff y Gomel, 1975), reúne información sobre las primeras camadas de psicólogos (recibidas entre 1961 y 1970)[4]. Se transcriben algunos pasajes importantes:

ü    “El psicólogo se encuentra más gratificado con la tarea que lleva a cabo que con los ingresos que percibe” (Pág. 46);

ü    “la mayoría de los psicólogos trabaja en más de un área (repartiendo), sus tareas entre el área clínica exclusivamente y dicha área junto con otras” (Pág. 42);

ü    “(en relación con el trabajo ideal) se destaca nítidamente el área clínica [...] le siguen por orden de importancia Psicohigiene, Comunitaria, Docencia, Institucional e investigación Científica” (Pág. 50);

ü    “el profesional recién egresado está interesado en incorporarse a instituciones por dos motivos básicos: completar su formación práctica y relacionarse con otros colegas para acceder a posibles fuentes de trabajo” (Pág. 61);

ü    “En cuanto a las metas que se fijan los psicólogos, encontramos algunas tales como mayor aprendizaje, perfeccionarse en su tarea, ser útil a la comunidad y, sobre todo en las últimas camadas, el simple deseo de poder trabajar y obtener retribución económica adecuada” (Pág. 70).

 

Pasados 20 años, otra investigación (Gosende, 1993), realiza un seguimiento del primer año de inserción profesional de 50 Psicólogos graduados en la UBA en las colaciones de Agosto de 1991 hasta Noviembre de 1992; nuevamente 84% de mujeres y 16% varones.

Gosende plantea una tipología de las Estrategias de Inserción y Formación Profesional (EIFP) para caracterizar a los recientes egresados, éstas van desde los “Totalmente desorientados” (prácticamente sin inserción profesional) hasta los “Pragmáticos muy eficientes” (con una alta calidad de Inserción), teniendo en cuenta múltiples dimensiones, concluye en lo siguiente:

El 65% de la muestra está compuesta por profesionales con una baja o muy baja calidad de inserción y sólo el 4,1% posee una calidad alta. Casi el 60% de las inserciones apuntan al Área Clínica, le sigue el Área Educacional con 15%, Comunitaria y Docencia con el 8%, Laboral y Orientación Vocacional con 3,5% y Forense con el 2,7%.

Otros dos datos aparecen como significativos: por un lado, un alto nivel de desconocimiento de la existencia de otras Áreas Profesionales y, por el otro, las posibilidades de inserción que ofrecen otras Áreas no Clínicas.

El análisis muestra que el 82% de los psicólogos plantea que la formación recibida no capacita para la inserción profesional (por falta de práctica, falta de especialización real, hegemonía teórica). Con esto, el autor esboza una interesante contradicción: existe una fuerte crítica a la formación recibida y, sin embargo, las inserciones y la formación de postgrado continúan por el mismo camino teórico y práctico que el recibido, es decir, la clínica psicoanalítica.

Por último, se destaca el ejemplo que este trabajo refiere de una Inserción Profesional de muy baja calidad: “una Psicóloga recién Graduada, que trabaja como visitante en un hospital, sin nombramiento y ad-honorem” (Gosende, 1993: 22).

 

Una tercera investigación realizada en 1996 aporta testimonios relevantes. Este estudio analiza la inserción profesional de ex–Residentes de Salud Mental del Gobierno de la Ciudad entre los años 1990 y 1994[5].

Se destacan los ítems “trabajo”, “dispositivo de atención” y “paciente y abordajes”.

En relación con el trabajo, el 37,5% de los psicólogos entrevistados no está ocupado exclusivamente de su profesión. Por otro lado, un 32% de la muestra total se ha quedado desempeñando tareas en el Hospital o Centro de Salud. Estos dos datos muestran, por un lado la necesidad de seguir inserto de alguna manera (y por diferentes razones) en el Hospital Público. Lo que se intenta remarcar es que esta inserción será ad-honorem, en su gran mayoría en calidad de pasante. Por otro lado y en sintonía con lo anterior, frente a esta práctica ad-honorem, se confirma la necesidad de recurrir a otras labores no relacionadas con el ámbito de formación profesional de grado y postgrado; es altamente significativo que, de cada 10 ex–Residentes, 4 trabajen “de otra cosa”.

El dispositivo de atención mas utilizado por los entrevistados es el consultorio privado, el 81% refiere trabajar en él. Solo un 6% de la muestra realiza abordajes comunitarios mientras que el 91% trabaja de manera ambulatoria con sus pacientes. En su gran mayoría (90%) los consultados refieren atender adultos con abordaje individual.

Lo expuesto muestra una vez más la hegemonía de un modelo clínico-individual-asistencial-curativo.

 

Por último, datos elaborados recientemente (años 2002 y 2003)[6], confirman lo explicado y aportan nuevas problemáticas. Los hallazgos obtenidos a partir del análisis cualitativo de entrevistas realizadas a Psicólogos de reciente graduación, aspirantes a concurrentes muestran que[7]:

Casi en su totalidad, los psicólogos eligen hacer la concurrencia por formación, experiencia, contactos; como una forma de insertarse laboralmente, para aprender o para atender pacientes.

En relación con el trabajo ideal surge en la mayoría de los casos, como primera opción, el clínico-asistencial-psicoanalítico, casi siempre en consultorio. Luego emerge el trabajo comunitario, pero sin especificar dónde ni cómo; se hace referencia al Hospital Público y al trabajo en equipo.

Casi todos los entrevistados hacen mención al tema de la remuneración; vinculan el trabajo ideal con la posibilidad de obtener remuneración en el mismo. Sería necesario indagar otra población de recientes egresados para analizar si esta vinculación, se relaciona con la característica de la muestra. Al ser ingresantes a la Concurrencia, el peso que tiene el desempeñarse ad-honorem durante cinco años es muy importante.

En relación con el último punto, si bien en general hay acuerdo con cierto malestar por no cobrar, se encuentran expresiones muy disímiles: “Me jode, me jode mucho digamos, a partir de que das el examen y comienza todo el proceso de averiguar puntaje, ranking, apelaciones, venir a... es todo un proceso de bronca, para alguien que se preparó” (varón, 26 años); “A mi se me ocurre que el Estado nos dio la posibilidad de cursar la carrera ad-honorem también, entonces nosotros es como retribuir en cierta forma lo que uno usó y que uno transcurrió y también es a nivel formación te estás capacitando (mujer, 28 años), “Me parece una explotación por parte del estado y un abuso” (mujer, 26 años); “por lo menos que te tiren algo para los viáticos, o sea me parecería lógico en cierta forma, pero a mí por ahora no me molesta, no se mañana entendés, yo por ahora lo puedo banc... bah, lo puede bancar mi viejo, pero o sea, todo bien, no me hace ruido, es mas, me gusta, ojalá tuviese la posibilidad de laburar toda la vida así gratis, no se, pero me gusta, no me hace ruido” (mujer, 26 años).

 

 

Conclusiones

A partir de lo expuesto, se verifica a lo largo de la “filogénesis” de la inserción profesional del psicólogo puntos en común:

ü    Preeminencia de un modelo de práctica clínico-individual-asistencial-privado;

ü    marco teórico netamente psicoanalítico;

ü    marcada feminización de la profesión;

ü    creciente precariedad laboral e institucionalización del trabajo ad-honorem tanto en el ámbito público (Concurrencias) como, más recientemente, en el privado;

ü    falta de práctica profesional en el grado y enseñanza marcada por la hegemonía del Psicoanálisis;

ü    idealización del ámbito comunitario junto con la imposibilidad de insertarse de manera efectiva en ese campo de incumbencia profesional.

 

Lo expuesto deja más interrogantes que explicaciones: ¿Cómo es posible que la inserción profesional del psicólogo prácticamente no haya variado en 40 años? No hay ningún lugar a dudas acerca de los estructurales cambios acontecidos en las últimas 4 décadas; el mundo, la Argentina y Buenos Aires son, literalmente, otros.

Los determinantes que pueden ayudar a explicar esta situación son numerosos y en extremo complejos y exceden por mucho el presente escrito, pero sin duda, uno de los mas fuertes es la formación de grado.

Este hecho permite, como conclusión, reflexionar acerca de la ontogénesis del psicólogo.

A partir de investigaciones que rastrean la representación profesional del psicólogo[8], se observa que en ingresantes al CBC, el “psicólogo es imaginado en un consultorio particular ‘propio’, sentado en un sillón con un paciente recostado en un diván”.

En los estudiantes de distintos niveles de la carrera de Psicología, los resultados muestran que esta representación del psicólogo - psicoanalista vuelve a ser hegemónica y aparece como la identidad profesional deseada, aunque imaginen como trabajo posible otra actividad.

Una de las conclusiones a las que se arriba en las exploraciones precedentes, indica que la representación hegemónica de psicólogo-psicoanalista, se convierte en un modelo identificatorio ideal al que se quiere arribar.

 

Se comprueba entonces en la actualidad, la existencia de un modelo de práctica que reproduce el arquetipo de las primeras inserciones profesionales y copia de manera casi inamovible el modelo clínico-individual-asistencial-psicoanalítico de hace 40 años.

A partir de lo expuesto se plantea como necesario investigar estas temáticas, para posibilitar una reflexión que permita lograr un cambio de modelo, en pos de ampliar cualitativa y creativamente el campo de inserción profesional del psicólogo.


Bibliografía

Abramzón, M. Et al. (2001): “Recursos Humanos en Salud en Argentina/2001”, Observatorio de Recursos Humanos en Salud, Representación OPS/OMS en Argentina, Buenos Aires, Organización Panamericana de la Salud.

Agrest, M.; Arin, C.; Greco, C.; Nemirovsky, M.; Vainer, A. (1998): “¿Qué pasó con los Ex-Residentes de Salud Mental?”, en Clepios, Una revista para Residentes de Salud Mental, Vol. IV, N° 1, Marzo/Mayo, Buenos Aires.

 

Antman, J. (2002): “La inserción del psicólogo recién graduado: el examen de Residencia y las representaciones del quehacer profesional”, IX Jornadas de Investigación de la Facultad de Psicología de la UBA: “presente y futuro de la investigación en Psicología”, Secretaría de Investigaciones, Instituto de Investigaciones, Facultad de Psicología de la UBA, 29 y 30 de agosto de 2002, Buenos Aires.

 

De Santos, B. (1997): “De la necesaria distinción entre orígenes y principios... o de cómo la cronología no hace historia”, en Clepios, Una Revista para Residentes de Salud Mental, N° III, Vol. 3, Buenos Aires, septiembre-noviembre.

 

Digesto Municipal de la Ciudad de Buenos Aires: “Resolución SSP y MA N° 45/986”, Boletín Municipal 17.763, Publicada 15/4/1986, Buenos Aires.

 

Giorgi, M. J. y Maggiani, A. Comps. (2000): “Ingreso a Residencias y Concurrencias 2001”, Cuadernillo informativo, Dirección de capacitación, Secretaría de Salud, Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

 

Gosende, E. (1993): “Estudio de las estrategias de inserción profesional de los Psicólogos de la Universidad de Buenos Aires durante el primer año posterior a su egreso”, Beca de Estudiante UBACYT, Dirección de Investigaciones, Facultad de Psicología, UBA, Buenos Aires. La copia de este trabajo utilizada para la presente investigación se obtuvo en la Biblioteca de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires.

 

Litvinoff, N. (1970): “El psicólogo y su trabajo: Estudio preliminar”, en Revista Argentina de Psicología, Año I, N° 4, Editorial Galerna, Buenos Aires.

Litvinoff, N. y Gomel, S. (1975): “El psicólogo y su Profesión”, Nueva Visión, Buenos Aires.

Roca, A. (1999): “Red de Servicios de Psicopatología y Salud Mental. Total de Recursos Humanos, según profesión y hospital”; Dirección de Salud Mental, Ciudad de Buenos Aires.

 


Anexo

 

 



[1] La Residencia es un sistema remunerado de capacitación de posgrado inmediato, a tiempo completo con dedicación exclusiva. La residencia es prácticamente la única forma de acceder a un trabajo rentado por concurso por parte del Psicólogo. La remuneración aumenta de manera gradual según los años, desde $900 hasta $1200.

[2] Dirección de Capacitación y Desarrollo, Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires: www.dircap.org.ar.

[3] En especial Gosende, 1993 y Litvinoff y Gomel, 1975)

[4] El universo de los psicólogos afiliados a la APBA correspondía en un 86% a mujeres y 14% a varones. Los investigadores decidieron tomar para la investigación una muestra proporcionalmente mayor de hombres, quedando ésta en 78% mujeres y 22% varones.

[5] La investigación se realiza sobre una muestra de profesionales Psicólogos y Médicos distribuídos de la siguiente manera: Médicos 25, Psicólogos 17, Médicas 16, Psicólogas 35, haciendo un total de 93 profesionales.

[6] Antman, Julián: “Representaciones Sociales acerca del quehacer del Psicólogo: el caso de las Concurrencias de Salud Mental de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires”, Proyecto de Investigación UBACYT, Beca Maestría, Dpto. IV, Ciclo Básico Común, Universidad de Buenos Aires. Director Dr. Héctor Scaglia.

[7] Entrevistas a futuros concurrentes en el marco de la adjudicación a cargos, 14 de mayo de 2002 y 7 de mayo de 2003. La muestra obtenida reproduce, respecto de la distribución por género, la de las investigaciones citadas, aproximadamente un 88% de la misma son mujeres.

[8] Se hace referencia a dos proyectos. UBACYT AU18 (2000): “Representación del quehacer profesional del Psicólogo en estudiantes ingresantes a la Carrera de Psicología de la UBA” y UBACYT U012 (2001): “Prevalencia de la representación clínica en los ingresantes y en los estudiantes de la carrera de Psicología” (U012). Ambos proyectos tienen como Director al Dr. Héctor Scaglia y se desarrollan en el Ciclo Básico Común, Departamento IV, Humanidades, Cátedra de Psicología.